Como cualquier empresa, la financiación
del proyecto precisa de dos tipos de fondos: los Fondos Propios,
que son aquellos que aportan los socios o accionistas, y la Deuda
que generalmente es aportada por las entidades financieras (bancos
y cajas).
Capitalización
La capitalización
debe ser la mínima necesaria para cumplir los objetivos,
dado que una menor inversión en capital incrementa
la rentabilidad del mismo, pero debe ser suficiente para:
Dar confianza a las entidades financieras para que aporten
la deuda necesaria
Disponer de fondos suficientes para pagar los intereses
y capital de la deuda durante los años de flujos
de caja negativos
Permitir el correcto funcionamiento del proyecto en caso
de retrasos en las obras o en la obtención de determinados
permisos
Absorber la falta de ingresos en caso de retrasos en los
cobros o en las ventas respecto de las previsiones iniciales
Una correcta capitalización
reduce significativamente el riesgo del proyecto y evita complicaciones
futuras con las entidades financieras
Endeudamiento
Las entidades
financieras conceden los créditos necesarios en función
del riesgo del proyecto. Éste se ve aminorado mediante
las siguientes pautas:
Correcta capitalización de la sociedad, tal y como
se indicó más arriba
Avales suficientes para protegerse de eventuales impagos.
El terreno suele ser el principal aval.
Un equipo, de ejecución del proyecto, experto,
profesional y competente
Un Plan de Negocio creíble y coherente
El cumplimiento progresivo de las previsiones indicadas
en el Plan de Negocio, especialmente en lo que
se refiere a los ingresos
Las entidades financieras intentarán
basar el horizonte de su deuda en función de este último
punto, intentando reducirlo al máximo, de manera que
si no se cumplen las expectativas, puedan solicitar nuevas garantías.
Será por tanto imprescindible tener una gran seguridad
del cumplimiento del ritmo de ingresos, así como el negociar
correctamente el horizonte de la deuda y no sólo su coste.
La realización de un Plan de Negocio menos ambicioso
en el tiempo (es decir con una progresión en los ingresos
más lenta) producirá que las necesidades de capitalización
sean mayores y por tanto se incrementará la seguridad
para la entidades financieras. Sin embargo se reduce la rentabilidad
del proyecto, por precisar de un mayor capital inicial por parte
de los socios.